viernes, 23 de diciembre de 2011

Postal

Ha sido un año lleno de cosas, un año feliz. 
Este es mi deseo para este fin de año que renueva horizontes.


jueves, 1 de diciembre de 2011

Proyecto Casa Invisible

Les presento este pequeño proyecto que fui gestando durante el transcurso de este año. Contenta, porque le he dado un pequeño cierre, les presento "La casa Invisible". Escrito e ilustrado por quien les escribe. 
Voy a ir subiendo las ilustraciones día a día, porque son bastantes y no las tengo pasadas en su completitud a .jpg, pero en el transcurso de los próximos 17 días podrán atravesar la historia por entero. 


Los invito entonces, que se den una vueltita y  pido, desde lo más recóndito de mi ser, que me digan lo que piensan, qué les parece, por donde tengo que repensarlo, reeverlo, retratarlo, retocarlo.
Opinen, que me gusta y lo espero día a día. 




La casa invisible


Pag. 1



martes, 15 de noviembre de 2011

11.11.11

¡que felicidad! me invitaron a intervenir una linda mesa del bar Impositiva, aquí, en La Plata; y quería compartirlo con ustedes. Fue un hermoso momento junto a mis más cercanos amigos, lindo compartir una noche tranquila de dibujos. 

jueves, 27 de octubre de 2011

lunes, 24 de octubre de 2011

lunes, 22 de agosto de 2011

La casa invisible




Fue una casa invisible, una casa transparente, llana, vacía. Una casa hueca, austera. Pálida y enferma.
Desde el suspiro de esa casa yo, ciega y vidente, palpé al destino y la elegí como quién desea enfrentarse con lo temido.


La casa invisible negó siempre ser habitada. Desde que emergió en lo alto, sus pies fueron pesados, lentos e inmóviles; sus camas no le conciliaron el sueño a aquél que duerme, y aquellas ventanas pertenecientes, extinguieron la luz genuina de un afuera, dejando que el verde inverosímil trepase por las paredes sin sol.

Yo, allí, con mis tres brazos inmóviles y el cuerpo partido en dos partes, interpreté la búsqueda atravesando una luz oscura para verla. Hacia adentro, deseaba caer y encontrarme; encontrar todo lo ello que no fui fuera. Ocupar el lugar reacio de la casa y torcer lo ya predicho.

El todo, lo mío, allí.
Todo, 
una cama vieja y su manta de lana,
una heladera ajena,
mis tres plantas casi secas,
y el mueble celeste, como primer caricia dentro.

Pero de tan invisible, el pesar del habitar observaba las cosas que nunca fueron.
-¡Fuera, fuera! –gritaba.

Sin escuchar, llené con estantes y libros los espacios vacíos; un velador con forma de mundo y aquellos placares antiguos puestos en otro lugar.
Cosas al centro de la casa, ubicadas en un círculo fuera de la casa, todo invisible.
Acostumbrada a no ser y buscando ser allí dentro, me arrojé al infinito triángulo equilátero de verdades. Entré en la casa invisible y me busqué, allí también, invisible. Entré yo, con todas las cosas del mundo, para disponerlas estables e inmóviles.
Pues todas ellas ocuparon el espacio inhabitable para pertenecer a algún mundo, construir mi mundo.

Y la casa era casa, y yo y ella, invisibles.

Tenue y fugaz, me encontraba invadiendo el lugar sin escuchar ni el grito sordo de las puertas, ni a los visitantes nocturnos que venían a inquietarme jugando con mis miedos.
Y puedo suponer que colmé toda evidente invisibilidad.

La forma resplandecía por mi conquista, por la ubicación que le otorgué a las cosas; evadiendo la esencia incomprensible que consumaba su ser en aquello que era.


Sin que el tiempo juntase remordimientos, la casa invisible respiró hondo, sintiendo que aquel suspiro llamaba su naturaleza a ser.
Sin poder detenerse, la casa invisible despertó y buscó con impulso encontrarme allí dentro. Atravesó todas las puertas, las paredes y techos; buscó debajo de las sábanas y dentro de los placares, en cajas vacías y sobres de cartas, intentando explicar su soledad; pero yo no estaba allí. No en ese momento.

Y ciega, llegué.

Al abrir la puerta, la casa se mostró visible y sangrante, y por primera vez pude verla, dolida.
Quería que hablásemos, que me explicara cómo, las razones que no entendía; pero no dejó que me acercase, y duró tan sólo dos instantes de lágrimas su vislumbre.

En medio de la tierra vacía, pude ver como se había llevado todo consigo en ese discurso al cielo. Todo aquello que conformaba mi mundo, todo lo había hecho invisible para mí.

Arrodillada, dejé entonces que el viento se llevara mi cuerpo, mis palabras, mis disculpas; y caí en lo invisible de mi no ser. Me arrojé como semilla que no germina hacia el suelo envejecido y lloré diez mil años luz, desde el corazón del cielo hasta el punto concéntrico de la tierra.




viernes, 5 de agosto de 2011

Seminario


Alegremente, estoy realizando un Seminario de Ilustración Editorial, con Pablo Zweig en el Sótano Blanco. He aquí algunas de las ilustraciones en las que estuve trabajando. 

Más que recomendable!

martes, 24 de mayo de 2011

regreso

por no tener internet en casa, hace rato que no puedo hacerme un tiempo para visitar mi propio blog e ir subiendo las cosas qu estoy haciendo. una lástima, realmente lo extraño. pero mis tiempos se acortaron y no me queda más remedio que esperar hasta que todo congenie.

lunes, 31 de enero de 2011

preguntas

¿que será de mí?
¿por donde empezar?
¿buscar?
¿quedarse?
¿dormir?
¿llorar?
no soy de aquellos que buscan las respuestas en lugares prescindibles,
pero si hoy se abre el cielo y la luz aparece, es porque he tomado las decisiones que me pactó el destino.
no es que no hubiera chance, es que elegí.

el perro

jueves, 27 de enero de 2011

tomado




(dibujos creados a partir del trabajo de agatha dudek)

un año









ha sido un año distinto éste que ha pasado. 
me siento muy feliz de todo lo que fue, porque sé que comienza algo nuevo.
una casa es un eje transversal que me corta. siempre me cortó así.